miércoles, 23 de julio de 2008

Sub umbra quiescunt

A veces, uno necesita sentir que esta hablando sólo.

4 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Lamento interrumpir tu monólogo, querido amigo, pero no he podido evitar venir apresuradamente a saludarte. Desconocía la existencia de este blog - quizá lo ponías en Ex Oriente Lux y no me fijé - así que me he llevado una gratísima sorpresa. Siempre he sido torpe este tipo de juegos de mesa, así que mucho me temo que no jugaré. Un abrazo muy fuerte y alegre por este reencuentro.

Charles de Batz dijo...

Para mi es un placer, querida Isabel, que interrumpas mi monólogo para dejar el testimonio de tu visita; la primera, por cierto, que como tu comentario llegan hasta este cuaderno. Me alegro mucho de ello.

Si desconocías la existencia de este cuaderno no es por despiste, pues en ningún lado he dado noticia todavia de ello: ya que no he sido capaz de dejar la blogsfera, he querido en cierta manera empezar de nuevo, con calma, de otra manera, sin que nadie se sienta obligado a pasar a visitarme y reaprendiendo a escribir... Quien sabe si para hacerlo de manera distinta.

Un abrazo

Goathemala dijo...

Gracias, yo no lo hubiera encontrado hasta muy tarde, tengo un medalla de oro en torpeza. ¿Obligaciones? Esa es la parte que me duele de la bitácoras: no poder corresponder las visitas que tengo. Esa podía ser la causa por la que abandonara estos espacios.

Por eso tras meditar y amagar -sin decirlo- con irme, voy haciendo lo contrario: reafirmarme en el espíritu con el que cree La tierra de los árboles, una sutil hoja que arrastran los aires. De momento queda viento.

Creo entenderte muy bien. Yo no siento ninguna obligación.

Saludos.

Charles de Batz dijo...

Goathemala, por esas mismas razones llegué a la conclusión de que quizá lo mejor era empezar de nuevo, procurando hacerlo con calma y de otra manera. Veremos que ocurre.

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